La primera pulseada por la gobernación

En las primarias de septiembre van como primeros postulantes a diputado tres aspirantes a la gobernación por los partidos más importantes de Entre Ríos: el PJ, la UCR y el PRO. ¿Puede esta particularidad provincializar la elección de medio término? ¿Qué efectos puede tener para los posicionamientos para 2023? ¿Y para la interna opositora?

La confirmación de la candidatura a diputado nacional por el Frente de Todos (FdT) de Enrique Cresto fue el principal hecho político que dejó el cierre de listas de este fin de semana en Entre Ríos. La decisión del oficialismo de sacar a la cancha al dirigente que más claramente ha expresado su voluntad de suceder al gobernador Gustavo Bordet en 2023 cambia todo el escenario para estas elecciones de medio término.

La idea original en el peronismo era llevar candidatos sin aspiraciones para 2023. Se lo veía como una forma de asegurar que militen la lista de diputados todos los sectores internos (los distintos postulantes a la gobernación) y que no se termine beneficiando la instalación de uno por sobre otros para 2023. Y, si en lugar de beneficios hubiera pérdidas, evitar que un aspirante a la gobernación cargue solo con lo que las encuestas vaticinan que será una derrota para el peronismo. Pero Cresto no pudo decir que no ante el pedido del gobierno nacional del que es funcionario.

En su oferta electoral, la elección 2021 se presenta muy distinta a la de la última intermedia de 2017. Esta vez, hay encabezando lista en las primarias tres postulantes a la gobernación de los tres partidos más importantes de la provincia: el PJ, con Cresto; la UCR con Pedro Galimberti  y el PRO con Rogelio Frigerio. A eso se suma un cuarto postulante: el radical Darío Schneider, que aprovechará esta campaña para instalar su nombre acompañando en la lista a Galimberti.

¿Puede esa particularidad hacer que la elección legislativa se provincialice? Es difícil. Quizá pueda notarse en el debate de campaña, si así lo deciden los candidatos. Pero lo más probable es que el grueso del electorado del medio, el voto blando que no está dentro de los polos de la grieta, elija según la marcha general de las cosas en materia sanitaria y económica.

En Entre Ríos, lo habitual ha sido que las elecciones de medio término se conviertan en una suerte de plebiscito de la gestión nacional. El intento del gobernador Bordet por provincializar los comicios de 2017 fracasó. Bordet tenía ese año una imagen positiva de 60 puntos, pero su lista de diputados nacionales (que había consensuado con los ex gobernadores Sergio Urribarri y Jorge Busti) terminó perdiendo por 15 puntos ante Cambiemos, en el mejor momento de la gestión Macri.

Antes de que se conociera la postulación de Cresto, en JxER preferían que la elección de este año no se provincialice. Ante un electorado entrerriano con un importante sesgo antikirchnerista, les interesaba más confrontar con un gobierno nacional que se había “cristinizado”. Aunque sostenían que la imagen Bordet había bajado en la consideración pública, sabían que su perfil mesurado representaba una competencia por el voto del medio.

Ahora está Cresto en la cancha, que de kirchnerista no tiene nada, y Bordet se encargó de presentarlo oficialmente como cabeza de “su” lista de candidatos. En el lanzamiento de campaña de este sábado, tanto Frigerio como Galimberti sostuvieron un discurso de clara moderación.

En el campamento de Frigerio, algunos especulan con sumar un beneficio para la interna. Aunque asumen que Cresto vuelve más competitiva la oferta electoral del FdT, interpretan que los favorece internamente que el PJ juegue su principal figura. Esperan una elección muy polarizada ya para las PASO, que se tomarían como una primera vuelta electoral, y opinan que las candidaturas de Frigerio y Cresto harán pasar a un segundo plano las otras opciones. Creen que Galimberti perderá protagonismo.

Habrá que ver qué hace con eso Galimberti, que tiene como principal socio del PRO a Roberto Niez. El dirigente de Concordia acusa a Frigerio de haber beneficiado a Cresto desde el ministerio del Interior. En esa visión, que en el orden nacional agita Elisa Carrió, la presunta polarización en las PASO de Entre Ríos se daría entre dos amigos políticos, o quizá tres, si se cuenta también a Bordet.

Mirando 2023

Los primeros posicionamientos para 2023 dependerán de cómo se lean los resultados de las PASO. Si se cumplen los vaticinios de estos días (que la primaria de JxER sume más votos que la del FdT), puede que Cresto termine como el candidato individualmente más votado, al encabezar la virtual lista única del FdT. La alternativa de Gerardo González no representa una competencia real.

Pero el posicionamiento definitivo será el que dejarán las elecciones de noviembre, cuando todo el voto opositor se sume.

Incluso en un escenario sin pandemia, la elección de medio término (que en esta provincia es sólo para cargos nacionales) se presentaría complicada para el peronismo de Entre Ríos. La provincia viene pintándose de amarillo desde 2015 en el mapa nacional.

La lógica electoral fue distinta para las elecciones provinciales. El peronismo viene ganando desde 2003 y en las provinciales de junio de 2019 Bordet fue reelecto con el 57% de los votos y una diferencia de 22 puntos sobre el candidato de cambiemos, Atilio Benedetti. Pero en las nacionales de octubre, volvió a ganar Macri.

Si eso pasó al final del fracaso económico del gobierno de Cambiemos, cuánto más puede ocurrir en noviembre, pandemia mediante y con casi dos años de un gobierno peronista que, al menos hasta aquí, no consigue reactivar la economía.

Pero, por las diferencias que se han registrado entre las elecciones nacionales y provinciales en la provincia, sería un error que el posible triunfo de JxER en las elecciones de noviembre se tome como un anticipo de la pelea por la gobernación, para la que faltarán la eternidad de dos años políticos argentinos. Fuente: paginapolitica