Los Abuelos de la Nada vuelven al ruedo con disco nuevo y una gira

Juan Manuel Almada, productor local, es el manager de la banda e ideólogo de este material con artistas invitados, que se lanza el 18 de agosto

Los Abuelos de la Nada es una banda que tiene mil vidas. Nació en los 60, su primer disco fue en los 80 y se dio el lujo de tener no sólo a uno de los grandes poetas del rock de este país, como Miguel Abuelo, sino sumar a integrantes de la talla de Pappo, Andrés Calamaro, Claudio Gabis y también Daniel Melingo y Willy Crook. Y si se citan a nombres rutilantes, sobresale el mismísimo Charly García como productor del primer álbum homónimo de 1982, el que les abrió las puertas a un podio del pop en la escena del rock argentino. Y así como Charly los lanzó en aquella oportunidad, hoy es Juan Manuel Almada, un sanlorencino pero rosarino por adopción quien se convirtió en manager del grupo, responsable del regreso de la banda y el productor general del disco “Los Abuelos de la Nada y amigos”, que sale este miércoles 18 de agosto en formato físico y en las plataformas digitales.

La nueva formación está liderada por Gato Azul Peralta (voz y percusión) y la integran Juan Del Barrio (dirección musical y teclados), Kubero Díaz (guitarra y voz), Gringui Herrera (guitarra y voz), Sebastian Peyceré (batería), Alberto Perrone (bajos) y Frankie Langdon (voz).

En la escucha previa al lanzamiento que accedió en exclusiva La Capital se pudo ratificar, por si cabía alguna duda, que las canciones de Abuelo no tienen fecha de vencimiento. Pero además, es muy atractiva la voz de Gato, ya que tiene un colorido propio pero a la vez es inevitable asociarla con la misma impronta de su padre. Si bien todas las figuras invitadas aportaron su calidez y calidad, se destacan los duetos de Lizarazu y Pérez en “Himno de mi corazón”, que abre el disco; el de Mollo y Moretti en “Lunes a la madrugada” y el de Miguel Zavaleta y Connie Isla en “Chalaman”.

También brilla la voz de Willi Piancioli de Tipitos en “Tristeza de la ciudad” y la de Julián Kartún de El Kuelgue en “No se desesperen”, en el marco de un álbum con un sonido potente que recupera la estirpe vintage de Abuelos en una mixtura que seduce sin temor a la falsa nostalgia.

En la previa al show que la banda ofrecerá en el teatro Broadway de Rosario el 23 de octubre próximo, Almada dialogó sobre este proyecto y particularmente de este impecable material, en el que participan Ricardo Mollo y Manuel Moretti (“Lunes por la madrugada”); Los Tipitos (“Tristeza de la ciudad”); Hilda Lizarazu y Natalie Pérez (“Himno de mi corazón”); El Kuelgue (“No se desesperen”); Bandalos Chinos (“Guindilla ardiente”); Miguel Zavaleta y Connie Isla (“Chalaman”); Javier Malosetti (“Cosas mías”); Benjamín Amadeo (“Costumbres argentinas”); Gringui Herrera (“Así es el calor”) y el recientemente fallecido, el ex integrante Chocolate Fogo, quien fue uno de los motores de este regreso y participó en “Un río crucé” y “Mi estrella y yo”, que fue la última canción creada por Miguel Abuelo (1946-1988).

Gato, Almada y Chocolate Fogo, el bajista de Los Abuelos que participó de esta vuelta, grabó en el nuevo disco y falleció el año pasado.

Gato, Almada y Chocolate Fogo, el bajista de Los Abuelos que participó de esta vuelta, grabó en el nuevo disco y falleció el año pasado.

—Te convertiste en el mentor de este regreso y a la vez en el productor de este disco de grandes éxitos. ¿Por qué motivo elegiste embarcarte en este proyecto?

—Para mí fue un gran reto, básicamente porque soy fan de la banda desde que tengo 5 años. La historia del rock argentino merecía que volvieran Los Abuelos de la Nada, con disco nuevo y con un live show. Primero porque Los Abuelos son una entidad artística muy seria y el fin de Los Abuelos se dio bruscamente con la muerte de Miguel; y segundo porque quedaron canciones inéditas, letras sin terminar, poesías, además que quería cumplirle el deseo a “Mike”, quería que la banda continúe. Que sea mi primera producción artística, con el regreso de Los Abuelos, era una oferta difícil de rechazar. Un desafío extremo.

—¿Cómo se dio la vuelta?

—Lo craneamos con Chocolate Fogo (sobrino de Miguel y último bajista del grupo, fallecido el 5/7/20). Me llamó un día y me dejó la cabeza quemada, fue una hora y media al teléfono que me tiró 2000 ideas (risas). A la semana me junté con Gato y allí lo fuimos planeando. Pero después Choco estaba muy enfermo y quedó afuera del proyecto. Y al final nos quedamos al frente del proyecto con Juan Del Barrio, con quien llamamos a los músicos: Kubero Díaz, Jorge Polanuer, Sebastián Peyceré, Gringui Herrera y armamos una sociedad buenísima.

—La música de los 80 es emblemática para esta generación, pero muchos sostienen que volver a esa música es algo retro, o que apela a la nostalgia ¿qué opinión tenés al respecto?

—Creo que pensar eso es un error. Los clásicos siempre perduran en el tiempo y vencen todo tipo de comentario y de crítica. Además, son todas canciones invencibles. Vos vas a ver a Paul McCartney y ¿qué querés escuchar? “Hey Jude” o “A Day in the Life”. Vas a ver a Dylan y querés que toque “Like a Rolling Stone”. Vas a ver a Los Abuelos y obviamente que querés escuchar “Cosas mías”, “Lunes por la madrugada” o “Costumbres argentinas”. Y está bien ? Era el momento de volver con reversiones de los clásicos. Pero ojo porque también en este disco que editamos van a encontrar dos bonus track inéditos: Uno es “Mi estrella y yo”, inédito de Miguel. Y también “Un río crucé”, temón de Chocolate Fogo que lo escuchás 3 veces y te queda dando vueltas en la cabeza.

—En este disco participan muchas estrellas, desde Ricardo Mollo, Hilda Lizarazu y Los Tipitos hasta Bandalos Chinos, El Kuelgue y Natalie Perez, ¿qué reacción tuvieron los artistas cuando los convocaste?

—Los invitados los fuimos eligiendo entre Juan Del Barrio y yo. Queríamos mostrar lo que Miguel siempre quiso, que el rock se acerque a otros géneros, a otras mixturas y por eso convocamos artistas del palo del rock, del pop y también la canción más familiar. Y allí están los bellos aportes de Natalie Pérez, Benja Amadeo y Connie Isla, que la rompió toda. Cuando escuchen el disco van a notar esa mixtura de voces y estilos, cada uno con su onda. Yo creo que fue un gran acierto artístico. Cuando grabamos “Himno de mi corazón” con Hilda y Natalie, iba a ser un single y nada más. Y recuerdo a los pocos días lo llamé a Juan y le dije “sigamos grabando, hagamos un disco, es el momento” y apareció Ricardo Mollo, que fue un verdadero lujo y Manuel Moretti que la rompió con “Lunes por la madrugada”. El Kuelgue, Tipitos y Bandalos chinos le aportaron frescura y modernidad. Los invitados nos demostraron compromiso y pasión que cantar las canciones de Los Abuelos, para todos ellos fue un privilegio.

—Pasaron 35 años para un nuevo álbum de Los Abuelos de la Nada y ahora estás a pocos meses de volver a producir un show en Rosario, que fue donde comenzaste a trabajar como productor ¿Qué esperás para esta gira en general y en particular para el show del 23 de octubre en el Broadway?

—Rosario para mí además de ser mi casa, es mi pasión. Vamos a invitar varios amigos a formar parte de la fiesta de Los Abuelos en en el Broadway. Con respecto a la gira, tenemos 10 shows de acá fin de año por varias ciudades y volvemos a Buenos Aires al Teatro Coliseo. El deseo y el proyecto es poder salir a girar por Sudamérica. La música de Los Abuelos y las canciones de Miguel merecen llegar a las nuevas generaciones. Y esa es la misión del regreso: mover el cachete caído y hacer divertir a todos. Como lo hizo Miguel cuando regresó de Europa en el 81. El contexto es parecido. En aquel momento, terminaba la dictadura militar y Malvinas. Hoy, se termina la nueva guerra pandémica y covitosa. Los Abuelos volvieron para mover y levantar el cachete caído. Fuente: lacapital